Cuando cae la noche en la localidad india de Nabipur, los hornos cobran vida en los patios traseros, quemando neumáticos de desecho de Occidente y haciendo que el aire se vuelva espeso, con humo acre y el suelo negro con hollín.
No hace mucho tiempo, Nabipur era una tranquila aldea agrícola en el norte de India. Ahora alberga al menos una docena de hornos que quema un flujo constante de neumáticos para producir petróleo de baja calidad en un proceso conocido como pirólisis.
El comercio mundial de ruedas usadas casi se ha duplicado en los últimos cinco años, principalmente hacia países en desarrollo como India y Malasia, según los datos de aduanas proporcionados a Naciones Unidas.
Reino Unido es el mayor exportador en la actualidad, seguido de Italia y Estados Unidos. India es por mucho el mayor comprador, con el 32% de las importaciones mundiales el año pasado, frente al 7% de hace cinco años, según datos de la ONU.
Muchos neumáticos son enviados a operaciones de reciclaje que cumplen con las regulaciones de emisiones y eliminación de residuos. Pero también hay un gran comercio de operaciones de pirólisis que no lo hacen, según las autoridades locales.
En mayo, la agencia de noticias Reuters reveló que una intoxicación masiva en el sur de Malasia tenía vínculos con empresas dedicadas a la pirólisis.
Usando datos de aduanas inéditos y entrevistas con decenas de fuentes de la industria, se documentó un creciente comercio internacional de llantas de desecho que contaminan las comunidades que las reciben, según autoridades locales y expertos en salud.
Para muchos países desarrollados, enviar neumáticos al extranjero es más barato que reciclarlos en el país. Eso ayudó a impulsar el comercio internacional de desechos de caucho a casi 2 millones de toneladas en 2018, equivalente a 200 millones de neumáticos, frente a 1,1 millones de toneladas en 2013.
El comercio también se ha visto alimentado por la voraz demanda de combustible para hornos industriales en países como India, la aparición de equipos de pirólisis chinos de bajo costo y las regulaciones laxas en todo el mundo.
Insostenible
Los neumáticos no son definidos como peligrosos según el Convenio de Basilea, que rige el comercio de residuos peligrosos, lo que significa que hay pocas restricciones para comercializarlos.
En la mayoría de los países, incluidos China y Estados Unidos, los neumáticos usados suelen gestionados en el país y se tiran en vertederos, se reciclan o se usan como combustible en fábricas.
Una auditoría del gobierno indio descubrió que a julio de 2019 había 637 plantas de pirólisis autorizadas en todo el país, de las cuales 270 no cumplían con las normas ambientales.
Según fuentes de la industria, las plantas de pirólisis se han multiplicado en la última década en Johor (sur de Malasia) donde suministran combustible para barcos.
El impacto ambiental de la pirólisis en lugares como India y Malasia está haciendo que algunos países exportadores se den cuenta.
Australia, un gran exportador de ruedas al Sureste Asiático e India, dijo en agosto que prohibirá las exportaciones de residuos.
“Quemar llantas sin controles de emisiones adecuados puede liberar numerosos químicos y gases tóxicos al medio ambiente, así como partículas”, dijo Lalit Dandona, directora de un grupo de organismos que investiga los problemas de salud en India.
Según dijo, los efectos a corto plazo para las personas expuestas al humo de la quema incluyen irritación de la piel e infecciones pulmonares, y que la exposición prolongada podría provocar ataques cardíacos y cáncer de pulmón.
Muchos de los neumáticos que terminan en pueblos indios como Nabipur comienzan su vida en Reino Unido. Las importaciones indias de llantas británicas usadas ascendieron a 263.000 toneladas solo en 2018, el 13% del volumen total de ruedas comercializadas en todo el mundo, en comparación con las 48.000 toneladas de 2013.
Hace seis años no había plantas de pirólisis en Nabipur, a unos 100 kilómetros de Nueva Delhi. Ahora hay 10, y la mayoría opera de noche para evitar los controles. (Reuters)